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KISEKI, Milagro estreno hoy 20 de abril
kiseki-milagro se estrena hoy 20 de abril de 2012.
Koichi y Ryunosuke son dos hermanos de 12 y 10 años respectivamente. Viven en ciudades distintas porque la separación de sus padres les ha llevado a ello, el primero con la esperanza de que la vida les reúna de nuevo, el segundo confiando en que la fraternidad sea un hilo invisible que no les separe jamás. Hasta que un día les llega el rumor de que todo aquel que presencie el cruce de dos trenes bala que unirán Kagoshima y Hakata el día de su inauguración verá sus deseos cumplidos. Y así comienza la historia.
Este es el principio de “Kiseki”, la última película del director, guionista y montador nipón Hirokazu Kore- eda. Se trata de una película costumbrista en la que, a través de dos niños y sus amigos de colegio, el realizador japonés nos hace un retrato muy enriquecedor de la vida familiar en Japón. Kore-eda, premiado en múltiples ocasiones por sus anteriores producciones, trata con suma delicadeza el universo infantil como ya lo hiciera en “Nadie sabe” (2004, tal vez su mejor obra) o en “Still walking” (“Caminando”, 2008). La mirada de los niños traza unos perfiles de adulto que se comportan, según palabras del propio director, como él mismo quisiera comportarse: como personas que esperan tranquilamente en casa a que sus hijos regresen de vivir sus aventuras.
Los hermanos Maeda, un dúo cómico autóctono que encarna en su primera película a los dos protagonistas, son un auténtico hallazgo. Ambos, Koki y Ohshiro, interpretan con una naturalidad sorprendente y de dos maneras tremendamente distintas a Kiochi y Ryunosuke: el mayor con serenidad y rectitud, el pequeño, siempre corriendo, con un entusiasmo desbordante. Lo mismo ocurre con la mayoría de los niños que actúan junto a ellos en la película, ninguno parece estar interpretando. El grupo de actores adulto que les rodea incentiva este hecho, teniendo todos muchas tablas y siendo muy populares en su país
En “Kiseki”, el planteamiento y el desenlace están mucho más acertados que el nudo, con excesivo metraje para lo sencillo del argumento. La película pierde el ritmo a ratos convirtiéndose en una producción irregular. No obstante, el lenguaje es elegante con planos emocionantes, siendo el resultado final una película tierna con momentos divertidos y conmovedores.
El niño de la bicicleta – Película
Jean- Pierre y Luc Dardenne son dos cineastas belgas, hermanos, que dirigen y escriben juntos y se autodenominan “una persona con cuatro ojos”. De su unión surge un gran talento que les ha llevado a realizar películas como “Rosetta” (idem, 1999) o “El niño” (L’enfant, 2005), cintas admirables de una gran serenidad y crudeza. Con su último largometraje, “El niño de la bicicleta” (Le gamin au vélo, 2011), demuestran que sus propuestas siguen mereciendo clasificarse entre las obras más sobresalientes del cine contemporáneo. Su contención narrativa y su sublime sensibilidad han dado lugar en esta ocasión a una obra espléndida de una aspereza y una emotividad demoledoras.
Cyril es un niño de 11 años, abandonado por capricho y por egoísmo, que sufre terriblemente por su desamparo. Se siente impotente en una existencia que no ha elegido y que le da la espalda, pero decide no rendirse. Corre, pelea, busca… convirtiéndose en un auténtico superviviente del dolor más profundo. Cyril se ata a su bicicleta como a su bien más preciado y la protege como si le fuera la vida en ello porque es todo lo que le queda del pasado, de una cortísima infancia que ha decidido abandonarle demasiado pronto. Interpretado por Thomas Doret con una contención y una madurez sorprendentes, Cyril es un luchador.
Y también lo es Samantha (Cécile de France) con quien el azar le llevará a cruzarse, una mujer joven extraordinaria que es capaz de renunciar a todo por convicción, por bondad infinita, por saber que lo que está haciendo es lo correcto. Ella es una mujer guapa con una vida tranquila que no tiene ninguna necesidad de acoger problemas. Pero lo hace por una generosidad incalculable, por un sentimiento grandioso que desgraciadamente solo algunos seres excepcionales poseen. La relación entre Samantha y Cyril es transparente, incondicional, magnífica.
Los directores narran esta historia con tal sobriedad que multiplican hasta el infinito los efectos del drama. No hay aleccionamiento ninguno, solo retrato sensible a través de una capacidad de síntesis excelente. La película, merecedora del Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, es un maravilloso ejemplo de cine que no necesita de alardes innecesarios, una cinta profundísima que acentúa con su austeridad lo doloroso de algunas existencias.
Another Year: fantástica película
Es sabido que el entusiasmo excesivo no es buen consejero a la hora de desarrollar una crítica. Pero es difícil no dejarse llevar por él cuando uno es consciente de haber visto una de las mejores películas del año. Mike Leigh es uno de los directores más interesantes del panorama cinematográfico británico, junto a Ken Loach o Stephen Frears, siendo un gran retratista de la sociedad inglesa actual. Pero puede que “Another year” sea su mejor obra hasta el momento, un humilde baño de realidad de una sensibilidad extraordinaria.
“Another year” habla sobre la soledad, la tristeza, la amistad, la alegría, el amor, la solidaridad, la familia… Erigida en base a la observación atenta del prójimo y a un gran sentido del humor, la película es una estampa sencilla de la complejidad de la vida que concibe un universo intimista en el que el protagonismo lo tienen los pequeños gestos y las palabras justas.
El largometraje nos narra la existencia de un matrimonio feliz que se convierte en el báculo de un grupo de amigos y familiares que necesitan apoyo para seguir caminando. La estructura de la película se divide en cuatro capítulos, las cuatro estaciones del año, que estructuran el día a día de estos personajes, sus vidas, su supervivencia… y el paso de otro año más.
Este microcosmos, creado por el realizador en todas sus dimensiones, queda rematado por el alarde de interpretaciones, basado en la improvisación, del magnífico elenco de actores. Las actuaciones son deslumbrantes, cabiendo destacar a Leslie Manville por saber encarnar la explosión emocional y la tristeza profunda, convirtiéndose en casi una niña desamparada, a Ruth Sheen y Jim Broadbent por transmitir tanta calidez, serenidad y generosidad, y a Peter Wight que edifica su personaje a partir del alcohol y la amargura. El patetismo al que puede conducir el hondo desconsuelo está tratado con una delicadeza absoluta. Mike Leigh utiliza un lenguaje muy sobrio que acentúa la intensidad emocional de la cinta. Qué difícil es hallar el equilibrio en la vida.
El dolor humano, disfrazado a menudo de sonrisa, es el tema principal de “Another year”. El último plano es demoledor, un primer plano de Leslie Manville sumergida en el silencio de su quebranto, un plano maravilloso que concentra todas las emociones de la película.
El último largometraje de Mike Leigh es una obra magnífica, espléndidamente dirigida e interpretada. “Another year” es un regalo para el espectador.
Tímidos Anónimos Película
Angélique, artesana chocolatera, y Jean- René, dueño de una fábrica de chocolate, son dos tímidos patológicos. Su profesión les permite conocerse, y su horror a las relaciones humanas les pone en bandeja de plata el entenderse. Las terapias respectivas de ambos les llevarán a unirse y a buscar la fuerza para enfrentarse al mundo que les rodea.
Jean- Pierre Améris dirige esta comedia romántica francesa al más puro estilo de “Odette, una comedia sobre la felicidad” (Eric- Emmanuel Schmitt, 2007) o de “Amélie” (Jean- Pierre Jeunet, 2001). Como en estas otras películas, los personajes de “Tímidos Anónimos” son unas caricaturas perfectas de candidez e ingenuidad, seres transparentes en un ambiente encantador que parece sacado de una fábula. Isabelle Carré y Benoît Poelvoorde interpretan con mucha sencillez estos dos papeles conmovedores que esconden la cabeza ante la posibilidad de cualquier tipo de relación humana.
Los dos huyen de toda clase de contacto, emocional o físico, a la vez que lo anhelan locamente. Ambos desean vencer su debilidad y lograr comportarse socialmente con normalidad, aplastando la terrible fobia que les anula y les agobia. La terapia de ambos les ayudará a encontrarse y a quererse.
El caminar de los personajes es penoso pero divertido. El espectador se hace partícipe de sus emociones, desesperándose con ellos en determinadas situaciones y enterneciéndose en otras.
Juntos superarán su miedo a vivir, ayudados por las personas que les rodean. Tanto los trabajadores de la fábrica de chocolate como los compañeros de terapia de ella (el grupo denominado tímidos anónimos) o el psicoanalista de él, les acompañan a lo largo del camino. Entre todos conseguirán sacudirles los temores y empujarles a ser felices.
“Tímidos anónimos” es una comedia sencilla con una secuencia final magnífica que recuerda a “El graduado” (Mike Nichols, 1967). Es una película muy simpática y tan dulce como lo es el chocolate presente a lo largo de toda la película. Una historia romántica con mucho sentido del humor que nos dibuja en el rostro una sonrisa en los 90 minutos de metraje que fluyen como una exhalación.
One Day (Siempre el mismo día) Película
La directora danesa Lone Sherfig dirige “One day”, película que relata una historia de amor basada en la novela del mismo título y escrita por David Nicholls (también guionista del largometraje). Anne Hathaway Y Jim Sturgess encarnan respectivamente a Emma Morley y Dexter Mayhew, dos jóvenes que se conocen el 15 de julio de 1988, día de su graduación. Ese día iniciarán una profunda relación que durará más de veinte años, y a partir de ese momento dicha fecha será emblemática en la existencia de ambos personajes.
Los protagonistas de “One day” tienen caracteres absolutamente antagónicos. Ella se considera insignificante físicamente, es de origen humilde, estable emocionalmente, dulce, trabajadora y sueña con hacer algo importante en la vida. Él se sabe guapo, es de clase alta, inconstante, frívolo, vago, y solo le importa ser rico y famoso.
Los días 15 de julio se convierten año tras año en la base de su relación, dibujando las huellas sobre las que ambos personajes pisan para trazar su camino. A partir de una estructura narrativa muy inteligente, Emma y Dexter desvelan sus caracteres y evolucionan tanto a nivel personal como a nivel de pareja. Anne Hathaway Y Jim Sturgess moldean, con Lone Sherfig y David Nicholls a sus espaldas, unos personajes muy sólidos y terrenales, fuertes y vulnerables a la vez. Pero es ella, Emma, el personaje dominante, la que dentro de sus inseguridades no olvida en ningún momento sus prioridades y se convierte en el eslabón fundamental del vínculo que les une. También es quien le abre los ojos a Dexter para que no se pierda yendo por la senda equivocada.
En su recorrido les acompañan personajes muy importantes para el desarrollo de su historia y de ellos mismos, como son los padres de él que están presentes desde el primer día de su encuentro. La madre de Dexter (Patricia Clarkson) y Emma tienen de hecho muchos rasgos en común. Ambas conocen perfectamente al joven y saben de sus virtudes, sus debilidades y sus necesidades. También son importantes las parejas que pasan por la vida de ambos ayudándoles a estabilizarse en cada momento y a alimentar el juego de encuentros y desencuentros del que son partícipes.
Con una preciosa música de Rachel Portman, “One day” es una película romántica diferente, bien configurada, con un esqueleto muy ingenioso. Es una bonita historia de amor salpicada por la amargura de la realidad, pero también por su felicidad.
Criadas y Señoras – Película “The help”
El director de “Criadas y Señoras”, Tate Taylor, nos sumerge en el problema de la discriminación racial que sufrieron los negros en la América profunda de los años 60, y lo hace a través del retrato de unas sirvientas que padecen toda clase de vejaciones por parte de sus señores. Basándose en la novela homónima de Kathryn Stockett, el realizador consigue removernos las entrañas y hacernos llorar ante tremendas injusticias y el afán de superación de quienes las sufren.
“Criadas y Señoras” transcurre en el estado de Mississippi, en la ciudad de Jackson. En aquel entonces todo hogar blanco que se preciara contaba con el servicio de al menos una mujer negra que cuidara de sus niños e hiciera las tareas del hogar. Aquellas empleadas domésticas cuidaban con eficacia y cariño de los pequeños de sus señores mientras los suyos quedaban solos, sabiendo además que lo más común en un mundo en el que la población de color era despreciada era que esos mismos niños al crecer las trataran con desprecio. Aquellas mujeres no eran nadie, no significaban ni merecían nada. Eran criadas negras, lo que equivalía a no estar ni a la altura de los perros de la casa.
Los derechos civiles de los afroamericanos no solo no existían, sino que estaba estrictamente prohibido reivindicarlos por parte tanto de blancos como de negros. Cualquier exceso en ese sentido podía significar la muerte, oficial o extraoficial, de quien forzara la situación. En aquel entorno tan enfermizo solo algún que otro blanco, los menos, se escandalizaban ante semejante tiranía, y este es el caso del personaje que encarna Emma Thompson, Skeeter Phelan. Skeeter es una periodista recién licenciada y apasionada que decide escribir un libro para contarle al resto del mundo hasta qué punto puede cebarse la crueldad en estas criadas de Mississippi, y lo hace consiguiendo los testimonios anónimos de todas ellas.
“Criadas y Señoras” es una película muy emocionante. La interpretación de las tres protagonistas es magnífica. Emma Thompson (“Rumores y mentiras”) demuestra que sigue creciendo como actriz dejándose llevar de manera muy apasionada por el compromiso y las emociones, Octavia Spencer (Minny Jackson) tiene una vis cómica fascinante capaz de disfrazar un espantoso sufrimiento y Viola Davis (Aibileen Clark) transmite una incalculable, contenida y desgarradora intensidad dramática con la mirada. Cabe destacar también a Jessica Chastain (“el árbol de la vida”) interpretando el papel de Celia, un papel encantador y muy entrañable admirablemente interpretado, una mujer fuera de lugar en un mundo tan odioso e inhumano.
Con excesivo metraje y a ratos exagerado tono de melodrama (lo que no es bueno porque desvirtúa la tragedia ya de por sí espantosa), “Criadas y Señoras” es sin embargo un largometraje que maneja bien las emociones del espectador sabiendo hallar incluso momentos de gran sentido del humor. Mayúscula sorpresa en la cartelera norteamericana de 2011, la película es muy interesante a nivel argumental y subraya el inmenso valor de tres grandes mujeres dispuestas a luchar contra el racismo a cambio de jugarse hasta la propia vida. La cinta es un magnífico homenaje a aquellas personas que, a pesar de soportar espantosos sufrimientos, son capaces de mantener intacta la propia dignidad.
Se estrena el 28 de octubre y aquí tenéis el tráiler y su web: Criadas y Señoras
La Piel Que Habito de Almodóvar
Diferente pero igual. Estos son quizás dos buenos adjetivos para definir la última película de Pedro Almodóvar. Diferente porque es una apuesta arriesgadísima a nivel argumental, un valiente acercamiento al thriller. Igual porque se siguen reconociendo en ella todas y cada una de las obsesiones del director manchego junto a sus argumentos imposibles y su mezcla de géneros.
Basándose en la novela “Tarántula” de Thierry Jonquet (Mygale, 1995), Almodóvar construye un personaje principal, Robert Ledgart, que oscila entre un Pigmalión enamorado de su obra, el brillante cirujano enloquecido que rapta chicas en “los ojos sin rostro” (“Les yeux sans visage”, Georges Franju ,1960) o el mismo Doctor Frankenstein. En este caso la venganza del protagonista se vuelve doblemente satisfactoria, arruinando la vida de quien ha destrozado la de su hija a la vez que recupera a la mujer amada. En la película los personajes no son, curiosamente, todos femeninos (como cabe esperar en el cine del realizador), sino que el protagonista es un hombre, Robert. Pero la vida de Robert se ve desbordada por lo que le acontece a las mujeres de su vida (su esposa, su hija… incluso su ama de llaves). Son ellas las que marcarán las pautas de su comportamiento, la una por engañarle, la otra por enfermar, la tercera por protegerle. Son estas mujeres las que tejen la trama sobre la que Ledgart camina.
La atmósfera enfermiza que se genera en La Piel Que Habito no llega a ser todo lo tenebrosa que se podría esperar, aunque el lirismo que desprenden las imágenes es innegable, resultando imposible no sentirse seducido por ellas. Se echa de menos, sin embargo, la tan esperada estética almodovariana que no solo se transforma en sobria y poco colorista, sino que pierde absolutamente su carácter sin adquirir ningún otro. Todo ello con una clara superioridad interpretativa de Elena Anaya, que ya en “habitación en Roma” irradiaba una gran madurez dramática y que carga aquí con la mayor parte del peso de la película, resultando Antonio Banderas excesivamente flemático y falto de registros (parece que por propia voluntad del director). De hecho, el personaje de Elena Anaya llena la pantalla y asume el protagonismo casi totalmente.
El realizador, en un reto muy comprometido, nos cubre de una piel resistente al fuego, al dolor… pero también a las emociones. Contrayendo un riesgo complejísimo que solo puede asumir un Almodóvar estelar en su decimoctava película, esta cinta turbadora resulta sin embargo fría.
Me quedo con una frase escrita por el personaje de Vera (Elena Anaya) en su maravilloso mural infinito: “el arte es garantía de salud”. La Piel que Habito
La Prima Cosa Bella- Película (2010)
La prima cosa bella
Paolo VIrzi, director y guionista italiano, recuerda con nostalgia y con amor Livorno, ciudad de la Toscana italiana en la que nació. Su última película, “La prima cosa bella”, está ambientada en aquel mundo obrero de los años 70 que acogió su infancia como acoge la de Bruno, el protagonista de la cinta. La mamma de Bruno y de su hermana Valeria es una mujer imponente y vitalista que en el periodo estival de 1971 es elegida la mamá más bella del verano en una fiesta local. Esto desatará una tormenta emocional en la familia a partir de la cual la vida de la madre y de los hijos se convertirá en una búsqueda incansable de la felicidad.
Anna es una mujer hermosa y apasionada que quiere dar la espalda a la tristeza y abrazar a la vida, una mujer desgraciada en muchos sentidos pero cuya fortaleza le impide dejar de sonreír. Con una iniciativa sorprendente, arrastra a sus hijos a todas sus aventuras en un viaje nómada que no siempre es bueno para ellos. Bruno y Valeria conocerán múltiples hogares y amantes de su madre, lo que les desestabilizará emocionalmente. Crecerán desorientados, pero con un faro que les ayudará a reencontrarse: la alegría de su madre, sus besos y sus canciones. A pesar de ser autora en gran medida de su destrucción emocional, Anna les dará una gran lección de vida: lo único importante en este valle de lágrimas es luchar por ser feliz.
“La prima cosa bella” es una película italiana en todas sus acepciones: en su esencia, en su ritmo, en su estética, en su historia, en sus personajes, en el torbellino emocional que retrata… Micaela Ramazzotti encarna maravillosamente el papel de Anna de joven, y Stefania Sandrelli está espléndida interpretando a la Anna ya mayor que nunca ha perdido las ganas de vivir. No olvidemos destacar también a Valerio Mastrandrea, un Bruno adulto magnífico, infeliz e irónico, que acaba reconciliándose con su familia y con su pasado.
Homenajeando a las comedias dramáticas italianas de los años setenta, en “la prima cosa bella” hay influencias de grandes maestros de entonces, entre ellos Vittorio de Sica y Ettore Scola. En la película hay mucho humor, sexualidad, sensualidad, amargura, esperanza y sensibilidad. Ganadora de tres premios David di Donatello (los galardones cinematográficos más prestigiosos de Italia) a mejor actriz, mejor actor y mejor guión, la película es un ejercicio cinéfilo muy humano que flota entre entrañables canciones de Nicola di Bari.
En “la prima cosa bella” es imposible retener las lágrimas, pero son lágrimas claras que quieren firmar la paz con la vida. Y no olvidéis que, ante cualquier atisbo de infelicidad, la alegría siempre vuelve con un buen baño en el mar.
Web oficial La prima cosa bella
La Noche que no Acaba – Película Documental sobre Ava Gadner
Estrenada el año pasado en el festival de cine de San Sebastián, “La noche que no acaba” llega ahora a los cines para repasar el lado más tormentoso, sensual, divertido y dramático de Ava Gardner en su paso por la España de los años 50. La noche que no acaba
Ava Gardner vino a España en 1950 para rodar “Pandora y el holandés errante”. Aquel viaje a Tossa de Mar (Gerona) le supondría una película menor en su filmografía, pero un cambio radical en su vida. Aquí encontró, entre artistas y toreros, la libertad que no encontraba en su país (y que curiosamente se le negaba a millones de españoles). Aquella mujer conocida como “el animal más bello del mundo” parecía tenerlo todo: una belleza extraordinaria, fama internacional, fortuna… y sin embargo era una mujer tremendamente desgraciada. La noche que no acaba
Ava Gardner se sentía muy sola y España le brindó la posibilidad de divertirse y de relacionarse. Cuentan que cuando se levantaba de la silla en una fiesta, su belleza era tal que provocaba que se creara un vacío a su alrededor, como si de una diosa se tratara. Ella necesitaba compañía, contacto físico, amor. Angustiada emocionalmente, bebía y se abandonaba. Aquellas noches que no acababan eran su escapatoria, huyendo de sí misma hacia ninguna parte. La noche que no acaba
Ansiaba ser madre y esposa, pero murió sola tras tres bodas fracasadas y una búsqueda incansable de la felicidad. Isaki Lacuesta, director de cine gerundense, uno de los más serios y artesanos de nuestro país, cuenta esta historia con mucha delicadeza y mucho respeto hacia la diva. No pretende en ningún momento destruir el mito, solo quiere ahondar en su humanidad y mostrarnos con mucha elegancia su dolor. La noche que no acaba
Basándose en la obra “Beberse la vida: Ava Gardner en España”, ensayo del escritor y crítico de teatro Marcos Ordóñez, Lacuesta nos presenta la evolución de la belleza de Ava. Curiosamente a medida que su rostro se devastaba su expresión adquiría más intensidad, más fuerza. En ese sentido es magnífico el cartel del documental en el que el desgarro del papel divide el rostro de la actriz en dos partes: la Ava joven y la Ava mayor. La noche que no acaba
El realizador hace gala de un extraordinario tacto en el tratamiento de su vida, evitando hablar de detalles escabrosos. Ava Gardner era una esclava de su cuerpo, una mujer que nunca llegó a encontrarse a sí misma. “En esta profesión no se llega nunca”, le comentó, ya mayor, a Silvia Marsó en el rodaje de la película “Harem” (1986). Y en su vida tampoco llegó nunca.
Recitada por Ariadna Gil y Charo López, la tragedia está contada con serenidad, como si fluyera suavemente junto a la existencia de la protagonista. A diferencia de la mayoría de los documentales españoles, en este no es la palabra la que predomina, sino la imagen. Un montaje exquisito compone un largometraje muy interesante y conmovedor. “La cinta es un continuo diálogo entre las dos películas, entre la Ava Gardner joven y la mayor” afirma el director, “un viaje en el tiempo.
Es como un intento de exorcismo y resurrección igual que en el cuadro de El Prado “Las edades de la muerte” de Hans Baldung Grien. Él tenía sólo un modelo de mujer al pintarlo y de ahí tuvo que hacerla joven y vieja. Esto es algo que te permite hacer el cine y no la pintura». Y sí que se lo ha permitido a Isaki Lacuesta. La noche que no acaba
Cena de Amigos: película recomendable de nuestro Cine en Femenino
Guionista de múltiples producciones francesas, Danièle Thompson (Mónaco 1942), dio el salto a la dirección en 1999 con “Cena de Navidad” (“La bûche”). Muy aficionada a la gastronomía, la incluye como un personaje más en todas sus películas, regalando asimismo una receta al espectador al final de cada cinta.
En esta ocasión, la reunión de amigos y la receta final giran en torno a la preparación de un bigos, un guiso polaco emblemático también conocido como “Estofado del cazador”· Dicen que el mejor es el que se come después de una excursión invernal por los bosques de Polonia, por lo que que un matrimonio lo prepare el día que comienza el verano en París para reunir a sus amigos es de entrada un punto de partida difícil de digerir para los protagonistas de esta comedia- drama.
Las tragicomedias corales basadas en reuniones de amigos o familiares son un recurso reiterado en el cine francés. Hace poco lo hemos visto en “Pequeñas mentiras sin importancia”. En “Cena de amigos”, un elenco espléndido conduce esta historia sin pretensiones en la que lo único que pretende la directora es hacernos conscientes de las constantes mentiras que reinan en la mayoría de nuestras relaciones personales.
Thompson, a través de las miradas de Henri y Erwann, hombres de su misma edad y pertenecientes también al mundo del cine, observa como la realidad de las nuevas generaciones no ha cambiado nada respecto de las anteriores. Todo el mundo se siente obligado a transmitir bienestar y felicidad, como si lo contrario le hiciera peor que los demás. Las infidelidades, el hastío, el fingimiento, la opacidad… siguen gobernando alarmantemente muchas de nuestras relaciones, y probablemente lo seguirán haciendo mientras el mundo sea mundo. Solo el exceso de vino y el bajar la guardia en la velada avanzada permiten salir a los demonios de sus escondites y vislumbrar la imperfección de la vida.
Los protagonistas de “Cena de amigos” se reúnen todos los años el 21 de junio, día del debut estival y día de la fiesta de la música en París, lo que nos da a conocer una faceta diferente de la ciudad de la luz, con las calles inundadas de músicos y de gente.
En este contexto los mejores personajes son los encarnados por Emmanuelle Seigner (Sarah Mattei), imponente en su madurez, Dany Boon (Piotr), una de las mayores estrellas francesas actuales, Marina Foïs (Mélanie), una ginecóloga aburrida de su día a día, y Patrick Bruel (quién le ha visto cantando canciones de amor de joven, a lo Eros Ramazzotti, y quién le ve) interpretando a un oncólogo maduro (Alain). Los cuatro luchan por aclarar sus vidas y redireccionarlas, consiguiéndolo solo en determinadas ocasiones.
Los papeles femeninos son destacables en toda la película. Ellas proponen y disponen, eligen y en ocasiones incluso manipulan. Marie- Laurence (ML), Juliette, Sarah, Mélanie y Manuela quieren ser dueñas de sus propias vidas y luchan por ello. Aunque algunas tengan actitudes reprobables en determinadas ocasiones, son lo suficientemente inteligentes como para acabar dándose cuenta de sus errores y rectificar.
Cena de amigos es un buen retrato de la actualidad emocional de nuestra sociedad, una película sencilla y muy agradable que probablemente nos abrirá los ojos ante determinados aspectos de nuestras propias vidas.
Y por cierto, aquí tenéis la receta que sale en los títulos de crédito de la película.
BIGOS: Receta cedida por Roman Polanski
INGREDIENTES
- chucrut. 750 gramos
- repollo picado. 400 gramos
- hongos secos. 50 gramos
- carne de cerdo sin hueso. 200 gramos
- ternera sin hueso. 200 gramos
- panceta ahumada. 100 gramos
- grasa de cerdo o manteca. 50 gramos
- cebollas picadas. 2
- concentrado de tomate. 2 cucharadas
- azúcar. 1 pizca
- sal y pimienta negra. A gusto
- laurel. 1 hoja
- caldo de carne. 4 o 5 tazas
- salchicha o rosca polaca (se consigue en fiambrerías). 1
- chorizo de cerdo. 1
- ciruelas pasas. 100 gramos
ELABORACIÓN
Enjuagar el chucrut para quitar el exceso de sal, escurrirlo y colocarlo en un bol junto con el repollo picado. Reservar.
Hidratar los hongos en agua caliente 10 minutos y picarlos.
Cortar las carnes y la panceta en cubos y dorarlas en una cacerola con la grasa de cerdo. Sumar la cebolla y rehogar unos minutos más. Incorporar el repollo, el concentrado de tomate, el azúcar, sal, pimienta y el laurel. Mezclar y agregar el caldo.
Cocinar 15 minutos, sumar los hongos, el chorizo y la salchicha en rodajitas, tapar y cocinar 45 minutos. Incorporar las ciruelas y cocinar 30 minutos más.
Lo ideal es prepararlo de un día para el otro para que tome más sabor. Servir caliente.










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