Momentos de reflexión
El buen juicio no discute, no?
Ocurrió una vez que en un pueblo murió de vejez el juez. Como tardaba en llegar el sustituto y los casos se acumulaban, los ciudadanos decidieron nombrar en el puesto interino a un convecino suyo a quien todos respetaban por su sabiduría y sentido de la justicia. Al día siguiente le llegó el momento de presidir un juicio. Empezó hablando el fiscal, que, de un modo brillante y elocuente, convenció a todos los presentes sobre la culpabilidad del reo.
-¡Tiene razón el fiscal! -exclamó el improvisado juez. -Señoría, aún debe oír al abogado -le recordó el secretario del juzgado. Tomó entonces la palabra el abogado, que, en brillantísima exposición, Leer más →
Odiar perjudica
Una vez oí una frase que me impactó. Un amigo me dijo que odiar a alguien es como injerir veneno y esperar a que se muera el de enfrente. Me encantó, pero hoy he leído un cuento que es también me ha gustado mucho:
Dos hombres habían compartido injusta prisión durante largo tiempo en donde recibieron todo tipo de maltratos y humillaciones. Una vez libres, volvieron a verse años después. Uno de ellos preguntó al otro:
-¿Alguna vez te acuerdas de los carceleros? Leer más →
Cielo o infierno
Un samurai fue a visitar a un viejo sabio para plantearle una duda que lo atormentaba. -Señor, estoy aquí porque necesito saber si existen el infierno y el paraíso. -¿Quién lo pregunta? -contestó el maestro. -Un guerrero samurai. -¿Tú un samuray? -se burló el maestro-. ¿Con esa cara de idiota que tienes?
El guerrero no daba crédito a lo que oía. -Seguro que además de estúpido eres un cobarde -se mofó de nuevo. La ira se adueñó del samurai que desenvainó instintivamente su sable. -¡Ahora se abren las puertas del infierno! -gritó el anciano. El guerrero comprendió de súbito la actitud del maestro y guardó su sable avergonzado. -¡Ahora se abren las puertas del paraíso! -exclamó de nuevo el maestro.
Otro punto de vista
Un paseante vio una vez a un pastor que, subido a una escalera, daba de comer de las tiernas ramas de un árbol a una cabra que llevaba en brazos. A cada rato debía bajarse de la escalera y buscar una nueva posición donde subirse, para que la cabra comiera hojas verdes. Intrigado, preguntó a aquel hombre:
-¿Qué haces ahí subido a la escalera?
-¿No lo ves? -contestó el pastor-. Doy de comer a la cabra.
-¿Y cómo se te ocurre hacer eso? -volvió a preguntar de nuevo-. No ves que así vas a tardar muchísimo tiempo?
-¿Y qué prisa tiene la cabra?
A veces, como para acertar
Un abuelo y su nieto se encaminaron un día a una aldea vecina para visitar a unos familiares, por lo que se acompañaron de un borrico a fin de hacer más llevadera la jornada. Iba el muchacho montado en el burro cuando al pasar junto a un pueblo oyeron:
-¡Qué vergüenza! El jovencito tan cómodo en el burro y el pobre viejo haciendo el camino a pie.
Oído esto decidieron que fuera el abuelo en la montura y el joven andando. Pero al pasar por otra aldea escucharon: -¿Viste al egoísta? Él bien tranquilo en el burro, y el muchachito caminando. Leer más →
Así es la vida
Un agricultor pacífico y tranquilo que vivía con su hijo vio un día que su único caballo se había escapado del establo. Los vecinos no dudaron en acercarse a su casa y condolerse por su mala suerte. – Pobre amigo, qué mala fortuna. Has perdido tu herramienta de trabajo. ¿Quién te ayudará ahora con las penosas tareas del campo? Tú solo no podrás, y te espera el hambre y la ruina. Pero el hombre únicamente contestó: -Así es la vida.
Pero dos días después Leer más →
Ojito con lo que se desea…
Cuentan que había un rey a quien le gustaban mucho los dragones. Se hizo un gran experto en esta materia y su palacio estaba decorado con obras de arte que recreaban todo tipo de dragones, gran parte de sus joyas representaban dragones y su ropa estaba decorada con motivos de dragones. En sus jardines manaban fuentes con dragones de piedra e instauró una gran fiesta llamada el Festival del Dragón. Incluso afirmaba que sería capaz de dar cualquier cosa con tal de tener la oportunidad de ver a un dragón si es que éstos hubiesen existido.
Felicidades mamá
Aunque algo tarde, mamá: Felicidades! cómo no iba a dedicarte a ti este post! Eres la mejor madre del mundo, y me gustaría, que como me han hecho a mi hoy, te hubiera podido hacer yo a ti un regalito y hasta saltarte las lágrimas con la poesía que me ha dedicado mi “niño mayor” de 3 años al darme su regalito… en fin, pronto nos veremos y lo celebraremos juntas. Te echo de menos. Besos, mami.
An!ta, una gran madre
Tenéis que leer este post de una persona que aunque conozco poco personalmente, me ha demostrado que es una buena persona y una magnífica mamá. Es increíble, de verdad, me ha puesto la piel de gallina y las lágrimas en los ojos. Describe perfectamente lo que siento, leedlo hasta el final, merece la pena… ahí va:
“No suelo escribir este tipo de entradas, ni suelo hablar de mi vida personal por aquí. Pero últimamente o mis hormonas están mimosas o mi reloj biológico me está queriendo decir algo. La cuestión es que de un tiempo a esta parte me estoy emocionando con … “sigue: an!ta:ideas
La Vida!!
Hace mucho mucho tiempo, vivió un sabio que tenía todo los bienes materiales que deseaba, amén de una dicha espiritual inexpresable. Muy cerca vivía un joven que, aunque honrado, se esforzaba por conseguir bienes materiales y espirituales sin conseguirlo.
El joven decidió ir a ver al sabio para preguntarle qué hacía él para tener todo eso. El sabio dijo: Yo robo… Aún no había terminado el joven se fue corriendo, robó y saqueó y terminó con sus huesos cinco años en la cárcel. Cuando hubo salido volvió a ver al sabio para maldecirlo, pero éste le dijo que el único responsable de su desdicha era él mismo.
Yo robo, amigo, mío, pero escucha: Yo robo el aire, la energía, la luz, el agua; yo robo constantemente a la Vida, ese fondo inagotable que siempre tiene más y más, cuyo secreto para no agotarse es no dejar de usarla.














Hola, soy Ana. Desde el 2008 os vengo hablando de Belleza, Salud, Compras, Mercadillos, Viajes y muchas cosas más. Gracias por estar ahí y seguirme cada día.