Hace tres años en verano fui de vacaciones a Austria. Allí alquilamos un coche e hicimos unas rutas maravillosas con unas vistas espectaculares. Me quedé impresionada con esos paisajes, esos enormes lagos, con esos colores, con el reflejo de los árboles y esa tranquilidad que se respiraba. El viaje planificado era sólo de siete días, pero al cuarto ya me empecé a poner nerviosa porque era la primera vez que me separaba de mi primer hijo, era tan pequeño y hasta entonces lo había tenido tan pegado a mi que la experiencia me empezó a superar y casi adelantamos la vuelta. Si no llega a ser porque el precio de los billetes era prohibitivo lo hubiera hecho, prefería perder vacaciones y volver con él.
Después de esto, pensé que era mejor esperar un tiempo  para viajar, que esos magníficos paisajes podían esperar unos añitos, así que estos dos últimos años las vacaciones han sido en sitios muy cercanos, por si me entraban las ganas repentinas de volver.

Lo que yo no sabía era que podía tener unos paisajes muy similares a los austríacos a una hora y media de Madrid! Sí, sí, lo que digo, concretamente en Navaluenga, Ávila. Este fin de semana he conocido un nuevo hotel rural en medio de esta paraíso, El Hotelito, y después de pasar dos días allí respirando ese aire de montaña, me siento como recién llegada de vacaciones.

El Hotelito no es un hotel rural al uso. No está decorado de una manera rústica ni nada de eso, ni su encanto reside en estar rodeado de vacas, ovejas y muchas moscas, no. Yo diría que es más bien “agro-chic“. La decoración, como podéis ver en la foto es moderna y muy acogedora. Muy marcada por los orígenes de su dueña, Christina, una danesa afincada hace ya años en España con un español, quienes juntos decidieron en los últimos años dejar todo por un sueño (!cómo me gusta esto!), cambiar su vida en la gran ciudad e instalarse en ese pequeño gran lugar para iniciar una nueva vida al frente de este hotel.
Las habitaciones tienen wifi gratuito, bañera o ducha de hidromasaje, aire acondicionado, servicio de café o té, y su edredón nórdico, por supuesto, que en Ávila refresca bien. La mayoría dispone de terraza o jardín privado para disfrutar aún más de la naturaleza.
Hay muchos más detalles nórdicos, como por ejemplo que te ofrecen una mantita por las noches para que salgas a la terraza y no pases frío, o unos maravillosos termos en los que se sirve el desayuno (como sabéis, soy una fanática de los termo…a cada uno le da por algo, ¿no? pues a mi por las cremas y los termo…) y muchas cosas más, pero no quiero resultaros pesada.

Foto: Navaluengarural

Mejor podéis ir y conocerlo, ¿queréis excusas? pues ahí van unas cuantas:
porque necesito un fin de semana para despejarme pero a un sitio que no me pille muy lejos;
porque quiero cambiar de aires un poco y respirar aire puro para cargar pilas;
porque me gusta caminar y me gusta la montaña;
porque esta vez no me apetece playa;
porque me gustan los caballos (es una de las actividades que ofrecen, el hotel está justo al lado del club hípico);
porque buscamos un sitio agradable para juntarnos varias amigas una vez al año;
porque me apetece un fin de semana rural pero no rústico y sí con todas las comodidades; … ¿queréis más?…
Espero que a alguna os sirva de ayuda por si estábais buscando algo diferente. El Hotelito