La colección cápsula de Lancôme Olympia’s Wonderland es el reflejo de lo que une a Lancôme y a la diseñadora Olympia Le-Tan: un amor desmesurado por el color, una femineidad sin remordimientos y un chic parisino decididamente poco convencional: cute pero sofisticada, neoclásica aunque también edgy. Aquí la tenéis.

Lancome Olympia’s Wonderland

Olympia Le-Tan y Lancôme

Olympia Le-Tan fundó su propia marca en 2009. Su universo de gran colorido destaca por la complicidad de dos opuestos: el lado sexy de las pin-ups de los años 40 y 50, asociado con la ingenuidad de la infancia. Glamurosa y divertida.
Su pasión por el bordado, aprendido de su abuela, la llevó a diseñar un accesorio que se convirtió rápidamente en el centro de todas las conversaciones: un bolso minaudière bordado a mano que imita a las portadas de los libros antiguos. Iconos de la moda y actrices célebres cayeron inmediatamente en el hechizo…

Aficionada a las barras de labios de color rojo intenso y a las pinturas de uñas atrevidas, Olympia Le-Tan firma para la Lancôme una colección personalizada con sus referencias neo-vintage. Y en la que el protagonismo es para su color fetiche: el rosa, ¡apasionadamente!

Los tres conceptos de la colección Olympia’s Wonderland

La colección ofrece tres conceptos que evocan las tendencias actuales:

Labios empolvados

Labios empolvados. Un guiño al look del Hollywood clásico que está tan de moda. Textura aterciopelada y el espíritu de los 50 con la tecnología del 2017. Esta es su propuesta

Mirada glamurosa

Mirada de actriz glamurosa: una versión burdeos iridiscente especialmente sexy.

El rosa

El color favorito de Olympia Le-Tan, estrella de los mejores looks de maquillaje de la pasarela, aquí brilla de una manera especial. Alegre, centelleante, luminoso, despierta las mejillas, dándoles un aire baby doll para evocar el universo retro-girly de una creadora que sabe resucitar los looks clásicos como nadie.

El querubin de Lancôme

Un icono de la historia de la Maison llamó su atención: el querubín, presente desde siempre en su patrimonio. Elegido en 1935 por Armand Petitjean como emblema de la línea de maquillaje de Lancôme, desapareció después, siendo remplazado por la rosa, símbolo absoluto de la Maison. Y Olympia Le-Tan quiso resucitarlo a su manera lúdica y glamurosa.
Así el querubín de Lancôme se convierte en un ángel femenino, una criatura traviesa y sexy con el pelo rosa y los labios y uñas rojas, con unas gafas en forma de corazón, esenciales para poder leer, obviamente. Un ángel rebelde que recuerda a las pin-ups de los años 50, y que adquiere el protagonismo en esta colección.

Lancome Olympia’s Wonderland cushion higlhligther

La paleta Lancome Olympia’s Wonderland

Igual que los bolsos de mano en los que se inspira, esta palette única está adornada con bordados de algodón, simbolizando la portada de un libro antiguo. Un libro con el ángel de la colección, en colores rosas, con los bordes destacados en dorado.

En su interior, un colorete, una sombra de ojos y unas barras de labios nos transportan al glamour de los 50 con un giro ultra-contemporáneo. Un importante detalle a destacar: cada uno de estos tonos es una versión actualizada de los colores elegidos por Olympia Le-Tan entre los archivos de Lancôme. Llevan, por tanto, su nombre y su fecha original.

Lancome Olympia’s Wonderland

Para los ojos, cuatro sombras se unen para crear un smoky eye color ciruela con toques metálicos: Gris Argent 1988, un color acero reluciente, Brun Nacré 1965, un topo ligeramente iridiscente, Paradis 1956, un burdeos profundo, y Nommé Désir 1971, un tenue blanco. Hay cierto matiz retro en esa palette, pero con una textura de última generación.
Estas sombras cremosas y altamente pigmentadas se funden en el párpado y garantizan un look intenso de larga duración.

Para las mejillas… por supuesto, ¡el rosa! Un colorete, adornado con un lazo inspirado en una polvera de 1950 de Lancôme, extiende en la piel sus pigmentos hot pink para crear el rubor delicado y resplandeciente de una baby-doll moderna…

Y por último, los labios son el centro de todas las miradas. Sobre una base universal fijadora de color se superponen cuatro lip powders: tonos de labios que reinventan el efecto empolvado de antaño gracias a una textura aterciopelada y luminosa.
¿Los colores? El violeta frio de Rouge de Rose 1955, el rosa vintage de Couture 1962, el cereza de Anémone 1959, y el rojo resplandeciente… Olympia 1980, auténtica declaración de belleza y estilo.

Lancome Olympia’s Wonderland

Existe un romance entre Olympia Le-Tan y Monsieur Big, la última máscara de pestañas de Lancôme. La diseñadora confirma su flechazo revistiendo el estuche a su manera, llenándolo de corazones, gafas y libros.

big lancome Lancome Olympia’s Wonderland

Sublimar la piel con un velo de pura luz. Esa es la magia de Cushion Highlighter, el iluminador de última generación, ideal para esculpir el rostro con un efecto strobbing chic. Este producto cambia de look, ya que el icónico ángel de la colección aparece en su estuche en una versión bordada.

Lancome Olympia’s Wonderland iluminador

Para perfeccionar el smoky eye de la colección y combinarlo con los colores de las lacas de uñas , Lancôme reinterpreta Artliner, su eye liner que une el color intenso y la precisión caligráfica. Para esta edición limitada, Artliner se presenta en tres nuevos tonos metálicos inspirados en la herencia de Lancôme: Insoupçonnable, un morado salpicado con finas partículas doradas; Moderato, un oro blanco brillante; y Bleu, que no es el cualquier azul, sino un tono cobalto infundido con brillos plateados.

Olympia Le-Tan le encantó Matte Shaker de Lancôme, un producto de labios versátil con una aplicación divertida y adictiva. Ya sabes, agitar y aplicar!

Una capa dos veces más fina e intensamente pigmentada que una barra de labios clásica. Para esta colección, tres colores históricos de Lancôme son reinterpretados en la textura mate, pero ultra luminosa de Matte Shaker: el burdeos intenso Rouge Profond 1988, el morado Insoupçonnable 1976 y, por supuesto, el alegre naranja rojo Olympia 1980.

Lancome Olympia’s Wonderland matte shaker

Le Vernis Lancôme juega al mix&match con los tres tonos de Artliner de la colección: se presenta en versión azul acero (Bleu, 1975), un llamativo violeta (Insoupçonnable, 1976) y marron glacé (Moderato, 1967).

Para completar los cuatro tonos de lacas de uñas de la colección, Olympia Le-Tan ha creado este top-coat bautizado con el bonito nombre de Amour: una fórmula traslúcida con brillos en forma de corazón que cubre las uñas con una constelación de estrellas en una sola aplicación. Lovely

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