Quentin Tarantino dirige “Django desencadenado”, una película extremadamente violenta, tan exagerada y divertida como todas las suyas. La estética de la película es como la de los spaguetti western de Sergio Leone. El director norteamericano nos traslada en este caso a los Estados Unidos anteriores a la Guerra de Secesión en los que el sur estaba plagado de esclavos y los blancos se complacían no solo en explotarles sino en torturarles. Pero Tarantino ha llegado para hacer justicia.

Christoph Waltz, que ya trabajó con gran éxito en “Malditos bastardos”, encarna en esta ocasión a King Shultz, un ex dentista que se convierte en cazarrecompensas y decide liberar a un esclavo, Django (Jamie Foxx) para que le ayude. Ambos recorrerán los Estados Unidos pegando tiros a bocajarro, matando a quien lo merece y a menudo ridiculizándole. La violencia del largometraje es por momentos espeluznante (como lo es siempre en las películas de Tarantino)  pero resulta tan extrema que llega a hacer gracia. El escenario se convierte en una locura ensangrentada en la que el autor se recrea castigando a los malos.

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Junto a los acertadísimos Christoph Waltz  y Jamie Foxx trabajan Leonardo di Caprio, encarnando al sádico dueño de una explotación de negros, Samuel L. Jackson que interpreta al jefe de los negros en la explotación, el propio Tarantino encarnando a un negrero (mucho más gordo que nunca), Don Johnson como miembro del Ku Klux Klan y la bellísima Kerry Washington, mujer de Django y responsable de sus desvelos. Ella será el motivo por el que los indeseables serán castigados.

En “Malditos bastardos” Tarantino se vengó de los nazis deshaciéndose de todos. En este caso, aniquila a los dueños de esclavos y a los negreros que trafican con ellos. Tal vez estas dos películas formen parte de una trilogía en la que el director  se deshaga de todos los torturadores de la historia.

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“Django desencadenado” es una película altamente recomendable para quien sea capaz de presenciar disparos, explosiones y chorros de sangre sin taparse los ojos, una película ingeniosa y divertida. Solo se le puede echar en cara su excesivo metraje: 165 mn de los que probablemente sobren 45.

Djiango Desencadenado

Artículo de Silvia Rodríguez-Bermejo para estoyradiante.com